Caracoles guisados

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Los Caracoles guisados es un plato que se confunde con una tapa, y es que se puede tomar en los dos casos y siempre quedamos bien ya que es un plato o una tapa excelente.

Da igual que los caracoles proceden de granjas o de recogidas silvestres, en cualquier caso debemos tener cuidado con las intoxicaciones que se pueden producir por las plantas que haya consumido y que el cuerpo humano no tolera muy bien.

Para evitar los problemas con la salud debemos someter a los caracoles a un lento periodo de purga, dejándolos varios días sin comer, hay quienes los tienen hasta 10 ó 15, hasta que se encierren en su propia concha formando una espesa película calcárea en el orificio central de entrada, en fin, un proceso muy largo.

Yo recomiendo alimentarlos con harina hasta que veamos que los excrementos se vuelven blancos, y podremos cocinarlos, con la harina estarán más gordos porque no habrán ayunado.

Una vez conseguido esto, para limpiarlos, pongamos en un recipiente con agua, sal gorda y vinagre, lo déjelos así unas horas hasta que suelten toda la mucosidad y a continuación lávalos de nuevo con agua varias veces.

Para cocerlos es mejor en fría para, de esta forma lograremos que el caracol quede con una parte mayor de su cuerpo fuera de la cáscara y cuando el agua llega a ebullición, se deja hervir lento unos minutos más y después escurrimos y se pasan por agua fría.

Es el momento de cocinar según la receta elegida.

Bueno, pues ya tenemos a los caracoles bien limpios, así que vamos a aplicarles una buena receta.

Ponemos una sartén al fuego con un poco de aceite y cuando esté caliente, añadimos…………….. ¿Sabes?. Mejor mira el vídeo y veras que buena receta y que bien explicado.

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