Sopa de piedra portuguesa

Receta de Sopa de piedra portuguesa

Ingredientes:

200 gr de alubias que pueden se rojas, pintas o otras
150 gr de tocino ahumado
100 gr de chorizo ahumado
150 gr de carne magra de cerdo o ternera
4 Patatas
1 Rama de apio
1 Zanahoria
Un trozo de berza
1 Cebolla
1 Diente de ajo
2 Hojas de laurel
Toque de cilantro
Sal, pimienta

Preparación:

Remojamos las alubias varias horas antes en agua fría, las escurren y las ponemos en una cazuela adecuada. Añadimos las carnes, el tocino y el chorizo, la cebolla en gajos, el ajo aplastado y el laurel. Cubrimos de agua, ponemos un poco de sal y pimienta. Dejaremos cocer a fuego lento una hora.
Retira los embutidos y las carnes, y añadimos las verduras picadas. Dejaremos cocer hasta que queden tiernas, y al final añadimos las carnes y los embutidos troceados. Aveces incluyen oreja de cerdo ahumada o no.

Leyenda de la Sopa de Piedra

Un fraile andaba en el petitorio. Llegó a la puerta de la casa de un labrador, que no quiso dar le limosna.
El fraile, como estaba muriéndose de hambre,dijo: Voy a ver si hago un caldito de piedra.
Al decir estas palabras, agarró una piedra del suelo, sacó la tierra y se puso a mirarla para ver si estaba buena para hacer un caldo.
La gente de la casa se puso a reír del fraile y de su idea. Entonces, el fraile preguntó: ¿Nunca han comido un caldo de piedra? Pues les cuento que es algo muy bueno! A lo que le contestaron entre risas: -Nos parece difícil…
Fue lo que el fraile quiso escuchar.
Después de haber lavado la piedra, pidió: Si me prestara una olla… Le dieron una olla de barro. El la llenó con agua y colocó adentro la piedra.
Ahora si me dejaran poner la olla en las brasas… Lo dejaron. En el momento que el agua empezó a hervir, dijo: Con un poquitín de unto el caldo quedaría un primor… Le fueron a buscar el pedazo de unto. El caldo hirvió, hirvió, y la gente empezó a quedar pasmada con lo que observaba. Dijo el fraile, cuando probó el caldo: Está un poco soso. Creo que precisaría de unas piedritas de sal. También le dieron la sal. Condimentó el caldo, lo probó y afirmó: Con unas pocas hojas de repollo, el caldo quedaría qué hasta los ángeles lo comerían! La dueña de la casa fue a la huerta y le trajo dos repollos bien tiernitos. El fraile los lavó y los cortó con los dedos, poniendo las hojas en el caldo. Cuándo los ojos de la gente de la casa ya estaban ardorosos, dijo el fraile:
Ay, con un pedacito de chorizo, el caldo tendría otra gracia. Le trajeron el chorizo. El lo colocó en la olla y, mientras que el caldo se terminaba de cocinar, sacó un pan de la alforja y se preparó para comer vagarosa-mente. El caldo olía de maravillas. El fraile lo comió y se relamió de gusto. Después de vaciada la olla, la piedra quedó en el fondo. La gente de la casa, que estaba con los ojos fijos en el religioso, preguntó: -Pero, señor fraile, ¿y la piedra? A lo cual el fraile contestó:- La piedra la voy a lavar y la llevo conmigo para una próxima vez.

En Portugal, la Sopa de Piedra sigue siendo un plato típico y es comido como un plato principal debido a la diversificada y rica cantidad de ingredientes.

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